El Estrecho de Gibraltar durante las guerras napoleónicas (1796-1814) Guerra de corso, comercio, navegación y naufragios.
Mario L. Ocaña. Edita Apunta.
"Nosotros somos corsarios, hombres de mar. Somos los señores del viento y de las olas. Lobos solitarios de los mares, pero libres como la tempestad y la tormenta. Socios del Gremio de los Hermanos de la Costa. Piratas: los únicos hombres libres del mundo. Sin dioses, ni amos; sin cadenas y sin más compromisos que aquellos que forman parte de nuestro código del honor. No hay más libertad que la que proporciona la mar, el viento en las velas y el sable de abordaje. Antes muertos que serviles. Esa es nuestra bandera, nuestra filosofía. Por ella merece la pena vivir y, si es necesario, dejarse la vida."
Así, en las páginas de su trepidante novela Los Señores del Viento (R.D. Editores, 2008) describe Mario Luis Ocaña Torres a la gente que trajinaba en el corso del Estrecho a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Aquella ficción, cargada de excelente pulso narrativo, estaba basada en una pesquisa documental iniciada en 1990 una vez catalogado el Archivo de Protocolos Notariales de Algeciras, cuyos fondos dispersos constituyeron, una vez reunidos, una auténtica isla del tesoro para los investigadores. Fruto de dicha labor, suscribió diversos artículos sobre dicha materia en revistas especializadas y congresos, hasta que publicó El corso marítimo en el estrecho de Gibraltar (1700-1802) (Ed. Algeciras - Instituto de Estudios Campogibraltareños - 1993).
Ahora, en El Estrecho de Gibraltar durante las guerras napoleónicas (1796-1814), Ocaña vuelve a ese territorio pero prefiere, de nuevo, dejar a un lado la ficción para centrarse en el rigor histórico, aunque éste vuelva a constituir una fabulosa factoría de imaginarios, quizá porque siempre estuvo vigente el proverbio que reza que la naturaleza imita al arte. En su índice, después de ofrecer un espléndido resumen de la piratería en el Estrecho, desde épocas bien remotas hasta la modernidad, el autor insiste en precisar el léxico habitualmente confuso, precisando el alcance de voces como “filibustero” y “bucanero” o diferenciando los términos “pirata” y “corsario”, que suelen asociarse por lo común, aunque, como explica, “ésta no es una frontera rígida y firme, sino brumosa y sutil y, la mayor parte de las veces, confusa”.
La cronología que Ocaña nos propone ahora para su nueva investigación sobre el corso es la que transcurre durante aquellos trepidantes dieciocho años en los que Napoleón Bonaparte ensayó una de las mayores experiencias de ambición humana y de muerte colectiva que recuerda la historia. No se trata, en ningún caso, de circunscribir dicha peripecia a lo que damos en llamar Guerra de la Independencia española ya que, como el propio autor plantea, “el centro de acción de las actividades militares de los conflictos que se desarrollaban en la península Ibérica y en el resto de Europa se hallaba muy alejados de las costas del Estrecho”.
Las peripecias que Mario Ocaña extrae de los relatos notariales vuelven a ser propias de las trepidantes aventuras que nos regalasen en su día Robert Louis Stevenson y Emilio Salgari, pero tampoco faltan tablas con información precisa sobre armadores, capitanes y buques corsarios españoles en aguas del Estrecho, así como sobre sus capturas, protestas de mar y compraventa de barcos en dichos puertos y otros detalles que pueden interesar más a los especialistas que a los lectores en general. Sin embargo, en ningún momento pierde este libro su condición de obra abierta, con niveles de comprensión muy diversos y que pueden satisfacer distintas perspectivas respecto a quienes se acerquen a su contenido.
¿A qué tanto interés con este asunto? Quizá sea por aquello de que las comparaciones son odiosas y, en el fondo, esa ralea de forajidos podría pasar perfectamente como almas angelicales si se les compara con los tiburones de la globalización construida a la medida de los actuales saqueadores que han dejado a la humanidad, a comienzos del siglo XXI, sin isla y sin tesoro.
EL LIBRO SE PRESENTARÁ EL JUEVES 19 A LAS 20.00 HORAS EN LA FUNDACIÓN JOSÉ LUIS CANO DE ALGECIRAS