Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz (2003)
Se ha estrenado en España “La sal de este mar”, el primer largometraje escrito y dirigido por Annemarie Yaciz, una coproducción de Palestina, Bélgica, Francia, España y Suiza. La película, un “road movie” que transcurre en Cisjordania pero también en la Palestina histórica (Israel) donde es difícil desplazarse para una pareja de palestinos, nos lleva desde Ramala a Jerusalem y de allí hasta el mar, tras las huellas de su historia en la palestina perdida. Ver imágenes reales de esa tierra antigua, devastada y difícil, tan llevada y traída por los europeos como si la conociéramos, y a la vez tan desconocida, me hizo pensar en Amos Oz y fui a buscar Una Historia de amor y oscuridad, que había leído unos años atrás.
A
mos Oz, nacido en 1937 en Jerusalem, es un novelista y periodista israelí considerado como uno de los más importantes escritores contemporáneos en hebreo. Descendiente de una familia de emigrantes sionistas de derechas, Oz, sin embargo, fundó en los 70, junto con otros, el movimiento pacifista “Shalom Ajshav” (Paz Ahora).
En Una Historia ..., una autobiografía en forma de novela, se transita también por Israel, en este caso a lo largo de una saga de relaciones de amor y odio hacia Europa durante 100 años de historia familiar. Europa está presente en el libro de Oz como lo está también en la película de Yaciz, de la misma manera que en ambas obras está la idea del reconocimiento mutuo en el conflicto árabe-israelí, en el que tan directamente estamos implicados los europeos. En palabras de Amos Oz: “Los europeos tienen una larga tradición de pensar en blanco y negro. Es normal, el siglo XX fue así. Ante el nazismo, había que pensar en términos de blanco y negro… Pero esa mirada no sirve para el caso del conflicto árabe-israelí. En este caso, nos encontramos con dos causas justas que chocan y que, hasta ahora, no han podido convivir. Esto no va de buenos y malos”.
Es posible y, sin embargo, como leí hace días en el Diario Público (21-04-09) “se ha llegado a una situación extraña en la que no se permite hablar mal de Israel, ni de su política en los territorios ocupados y dentro del Estado con respecto a los palestinos del 48, puesto que si se hace se corre el riesgo cierto de ser considerado un “antisemita”. Esto ocurre con los medios de comunicación, pero muy especialmente entre la clase política”.
Un atisbo de esperanza, aunque mínimo ante los aconteciomientos, aparece con personas como Amos Oz que escriben: “creo en el entendimiento y creo que cualquier buen libro ayuda a ese entendimiento. Una novela es una invitación a la casa de alguien. Pasas a su salita, a su cocina, hasta su alcoba. Y descubres que sus miedos y sus sueños son parecidos a los tuyos. Por tanto, te entiendes”.