
Atún, de nuestras cercanas costas,
que está en buen momento de precio. Del atún se
aprovecha todo -es como el cerdo, del que gustan hasta los
andares-. Incluso con lo sobrante de la elaboración de
la mojama de atún se hace un guiso en Barbate llamado
"El guisito de la abuela".
Chocolate, de nombre oficial
"Theobromae", que significa "alimento de los
dioses". Así lo entendieron en Méjico cuando
el emperador Moctezuma, creyendo que Hernán
Cortés era la reencarnación del buen dios
Quetzlcoatl, se lo ofreció al extremeño. La
leyenda dice que Quetzlcoatl fue quien entregó las
primeras pipas de cacao a los aztecas. La historia sobre el
xocolhat, que viene a significar "agua espumosa", es
muy debatida: que si Venezuela, que si Nicaragua, que si
Méjico... Lo cierto es que se originó por aquella
extensa zona.
Tenemos pues atún y chocolate.
Este maridaje lo probé por primera vez de una receta de
mi madre que a su vez se la pasó una nativa de Ceuta.
Necesitamos dos onzas de chocolate negro
-sin azúcar, ni leche, ni frutos secos-. Los primeros
aztecas lo tomaban con chile, que resaltaba el sabor.
Actualmente en el mercado podemos conseguir este tipo de
chocolate con ají (pimiento chi, chil o chile).
También allí compraremos medio kilo de
atún y le pediremos que nos lo corte a tacos. Esta
cantidad servirá para cuatro o cinco comensales.
En un recipiente -una cazuela, por
ejemplo- ponemos aceite de oliva, dos cebollas picadas
finamente y cuando estén doradas -¡que no
estén quemadas!- añadimos dos pequeños
puerros, un pimiento de los de freír, ambos
también picados, y medio vaso de vino fino. Lo mareamos
todo dándole vueltas y echamos las patatas partidas a
cascos -ya saben, que no se cortan enteras con el cuchillo,
sino que al último momento se sajan-. Se cubre de
agua y, momento antes de que la patata se ponga tierna,
añadimos un tomate sin pipas y picadito.
Si no se atreve a seguir, ponga el
atún en la cazuela, lo guisa unos minutos y a comer.
¡Estará riquísimo! Pero si se atreve, le
recomiendo que haga una prueba pequeña en utensilio
aparte: en él pondrá el chocolate negro ya
rallado y le vertirá el guiso. El chocolate se
disolverá y le dará un color mulato. El
atún se pondrá tierno en siete o diez minutos.
Pruébelo, no se arrepentirá.
Cocina mestiza, porque no hay raza pura
ni cocina primigenia. Ni aún los vascos que,
según dijo José Bergamín, son el
último reducto de lo español, por aquello del
cainismo, el gusto por las corridas de toros y el dogmatismo.